12/2/17

Cómo borrar la cicatriz de la cesárea

¡Hola a todas y todos!

Sé que ando bastante desaparecida, pero aún me estoy adaptando a los nuevos horarios y no tengo demasiado tiempo de escribir, así que en vez de los tres posts a la semana a los que os tenía acostumbradas y acostumbrados os tendréis que conformar con uno... Eso sí, de todo lo que tengo ganas de contaros me limito a escribir sobre lo que creo que os puede interesar más.

Hoy quiero hablaros de cómo borrar la cicatriz de la cesárea, o como mínimo intentar borrarla.

Es cierto que es una cicatriz que apenas ve nadie, porqué por suerte las intervenciones ginecológicas en este aspecto han cambiado mucho, y de las cicatrices verticales que se hacían antaño y que marcaban de tal manera a las mujeres que la mayoría no volvía a ponerse un bikini, hemos pasado a una incisión que apenas abarca la línea superior del vello púbico y que queda tapado por las braguitas.

Además es la marca de haber traído un hijo, hija o ambos a este mundo, y por lo tanto tiene un buen fin, pero a más de una nos trae malos recuerdos...

A unas porqué razones de violencia obstétrica, a otras como yo porqué implicó una separación con los peques porqué no permitía levantarme e ir a verles a neonatos, y a otras simplemente porqué no les gusta que su cuerpo tenga marcas.

Es cierto que yo he tenido sentimientos muy encontrados respecto a esa línea bajo mi vientre, de respeto hacia ella porqué fue la manera de traer a los mellis al mundo y de rabia por las horas que me mantuvo separada de ellos y el dolor que me provocó durante casi un año cada vez que me venía la regla.

Aún ahora noto la zona sin tacto, como si tuviese un corcho, inflamada cuando me tiene que venir la regla... Y aunque no dejaré de agradecer a esa línea que permitiese nacer a mis hijos, me ponía mala cada vez que la veía tan marcada y oscura después de más de 4 años, por lo que me decidí a investigar cómo podía borrarla o disimularla un poco.

Por supuesto sabía de la existencia del aceite de rosa de mosqueta y de sus cualidades para evitar que queden cicatrices, pero pensaba que después de tanto tiempo no tenía nada que hacer. Pero entonces apareció Repavar con su nueva fórmula aceite de rosa de mosqueta advance, producto que me han dejado probar y que me ha sorprendido muy gratamente.

En un mes de uso, poniéndome el aceite una vez al día, se ha aclarado muchísimo, y en un extremo casi ha desaparecido.

¡Apenas se ve la cicatriz ya!


Había usado Repavar "normal" para la herida que se hizo mi hija en la nariz en Semana Santa del año pasado, y la verdad es que no le ha quedado ninguna marca aún siendo tiempo ya de darle el sol. Pero a diferencia de con mi cicatriz, a X le puse el aceite desde el primer día que empezó a secarse la herida.

Ahora me debato entre seguir usando el aceite y que la cicatriz de la cesárea desaparezca del todo o dejar que se vea muy sutilmente...

Lo que está bastante claro es que si usáis Repavar aceite puro de rosa de mosqueta advance desde el primer día, esa cicatriz desaparecerá muy rápido.



Puede parecer un producto caro (cuesta unos 13€), pero he de deciros que dura un montón y comparado con otras "cremas milagrosas" que acaban sin hacerte mejorar lo más mínimo el precio está muy bien. Poniéndomelo cada día durante un mes, apenas he usado un cuarto del frasco, con lo que a este ritmo tengo Repavar para toda la vida.

Tengo que hacer mención especial a lo bonito que me parece el frasco, que sigue siendo cuentagotas. Respecto al de aceite normal es mucho más bonito y el precio es prácticamente igual.

La única cosa a tener en cuenta al aplicarlo es que, como todo aceite, puede manchar la ropa, pero después de lavar la ropa no he visto que se haya mantenido la mancha en ninguna de mis prendas.

En fin, que me ha sorprendido y os recomiendo mucho esta nueva fórmula de Repavar.

Si la usáis, espero que me contéis vuestras impresiones.

7/2/17

Disfraces para mellizos

No sé si al resto de multimadres les pasa, pero yo siempre he pensado que sería gracioso disfrazar a los mellizos de parejas de personajes de dibujos. La pega es que mis hijos tienen las ideas muy claras y no se dejan convencer... 

Pero bueno, aprovechando que se acerca carnaval, os dejo ideas a ver si os gustan y conseguís convencer a vuestros twins:

Peter Pan y Campanilla:


Disfraces muy sencillos de hacer y que salen baratos.

El de Campanilla se puede hacer con un body o maillot y una faldita de tul hecha a mano o comprada, y las alas las tenéis a montones en los bazares chinos estos días.

Y el de Peter Pan se arregla con unos leggins verdes, recortando una camiseta verde básica comprada un par de tallas grande y el gorro con fieltro.


Minnie y Mickey Mouse:


Otros fáciles y baratos son los ratoncitos por excelencia de Disney.

Ambos con bodies o camisetas negras para el cuerpo y leggins, medias o leotardos negros para cubrir las piernas.

Luego una faldita de tul roja para ella con redondas blancas pegadas y un pantalón corto rojo para él.

Para rematar el atuendo unas orejas hechas con una diadema a la que le pegamos dos círculos de fieltro negro con cola caliente y un lazo en el caso de Minnie, y si tenéis zapatillas deportivas blancas.


Heidi y Pedro:


No he encontrado niños disfrazados de Heidi y Pedro, pero como han vuelto a hacer la serie en Clan igual se vuelve a poner de moda...

El disfraz de Pedro es sencillísimo; pantalón azul o vaquero con un pedazo cosido y camiseta anaranjada.

Para el de Heidi se necesita una falda larguita fucsia, una camiseta amarilla y el chaleco se puede hacer con fieltro granate anudado con un cordón de zapatos negro.


Zipi y Zape:



Si tienes dos niños puedes disfrazarles de nuestros mellizos traviesos de referencia, la pareja de rubio y moreno Zipi y Zape.

No sabía que habían hecho películas de este par, pero el atuendo de los niños del cartel nos puede servir como idea para el disfraz: camisa blanca , corbatín, chaleco rojo de punto y pantalón corto.

Si el color de pelo de los niños no acaba de cuadrar con rubio y moreno, siempre se le puede pintar con un spray de esos que se van tal cuál les duchas.


Elsa y Ana:



Y si tienes dos niñas seguro que les gusta disfrazarse de las princesas más famosas de los últimos tiempos.

Como veis en la foto, no hace falta gastarse un dineral en los disfraces, y con tela de malla y tul se pueden hacer los vestidos. Aunque es verdad que hace fresco para ir sin mangas y siempre se puede adaptar y cambiar la malla por bodies o camisetas de manga larga (no luce tanto pero no se resfrían las criaturas) y en vez de anudar el tul a la malla hacerlo al lazo que servirá para atar la falda.


¿Qué os parecen las ideas? ¿Disfrazarías a tus peques de alguna de estas parejas?

Por aquí este año han decidido disfrazarse de Cenicienta y Sant Jordi, así que me quedaré con las ganas de disfrazarles de Peter Pan y Campanilla, cosa que llevo pensando desde que me quedé embarazada...



Nota: imágenes encontradas en Pinterest

29/1/17

Coeducación o evitar el sexismo

En este post me gustaría hablaros de coeducación, o, lo que es lo mismo, educar en libertad evitando roles sexistas.

Estas navidades uno de mis regalos fue el libro "Ni Princeses Ni Pirates" de la autora Núria Solsona Pairó y editado por Eumo Editorial, en el que se habla de cómo sin quererlo, nuestra sociedad nos trae implícitos roles sexistas, de los que ni nos damos cuenta por lo normalizados que los llegamos a tener. Y a raíz de este libro, que os recomiendo leer con lápiz y papel a mano para ir tomando notas, sale esta entrada, en la que incorporo frases del propio libro que he ido subrayando y que señalo en cursiva y entre comillas.


Pero vayamos por pasos... Antes que nada, definamos bien qué quiere decir coeducación.

Si buscamos el término coeducación en un diccionario nos toparemos con una definición muy escueta, tanto que reza simplemente así: educación que se imparte juntamente a jóvenes de ambos sexos.

En cambio, esa definición a mí me parece más de educación mixta que no de coeducación, ya que ésta va mucho más allá de juntar en una aula a chicas y chicos. "La coeducación consiste en educar en igualdad a las personas de distinto sexo, potenciando una igualdad real de oportunidades y eliminando todo tipo de discriminación por sexo, promoviendo un cambio cultural que valore de la misma manera las tareas asociadas hasta ahora a un solo género, haciendo desaparecer el andocentrismo y que dichas tareas o roles puedan asumirlos indistintamente personas de uno u otro sexo".

Es cierto que no tiene pinta de ser fácil, pero si nos lo proponemos podremos ir haciendo pequeños cambios desde casa y la escuela que permitan que dejemos atrás estas imposiciones culturales que tan enraizadas tenemos para poder evolucionar de verdad, de manera que nuestros hijos puedan tener "armas" suficientes para defender sus posturas y elecciones sin que nadie les pueda hacer creer que van errados por el simple hecho de que "toda la vida se ha hecho así".

Una de las primeras premisas que debemos cambiar es la educación emocional que teníamos hasta ahora, y más sabiendo lo importante que es ser emocionalmente sano para poder evolucionar en la vida. Frases típicas como "los niños no lloran" o "llorar es de niñas" tienen una carga brutal, y no sólo porqué menosprecian la emocionalidad de las mujeres, sino porqué están haciendo que los niños/chicos/hombres tengan que reprimir sus sentimientos y por tanto se conviertan en témpanos de hielo que no pueden permitirse sentir, emocionarse.

Se atribuye el hecho de ser frágil a aquella persona que muestra sus emociones, y que me corrijan los psicólogos si me equivoco, pero ¿no es mejor poder expresar aquello que sentimos que ir guardándonoslo y cargar con el peso de ello hasta que de golpe tenemos un ataque de ansiedad o de furia porqué ya no podemos más? ¿Quién de los dos es más frágil, aquél que ha expresado sus emociones o el qué no ha podido más y ha explotado?

El prejuicio emocional que nos trae nuestra tradición cultural nos lleva a que las mujeres adquieran un papel de inferioridad, de tener que estar al servicio de los demás y estar siempre por detrás de las necesidades del resto, y a los hombres a tener que ser fuertes siempre, a imponerse, y por tanto a ser agresivos en su manera de hacer (no necesariamente de una manera física).

Ésto nos lleva al siguiente punto: ¿por qué el rol de cuidar a los demás se considera de menor valor que ser un jefe agresivo que lleva a todo el mundo a ralla y no le importa nadie con tal de conseguir un objetivo?

Nuestra sociedad valora más al jefe impositivo, normalmente rol asociado a hombres, que a quién cuida de la familia y les cubre todas las necesidades básicas tanto físicas como emocionales, rol asociado a mujeres, pero ¿de verdad es mejor alguien que se cree superior y no le importa quién tiene por debajo que alguien que ayuda a crecer acompañando?

Ahí dejo la pregunta, simplemente como reflexión y solo añadiré que por suerte parte de la población empieza a cambiar de visión y su manera de actuar, lo que ayuda a que exista una masculinidad más igualitaria.


"La coeducación no estereotipa aptitudes ni actitudes, 
reconociendo y respetando la diferencia
sin silenciarla ni jerarquizarla"



Otro de los aspectos que la coeducación intenta cambiar y que tenemos muy arraigados son qué juguetes son considerados adecuados para niñas y cuáles para niños.

Sin darnos cuenta predisponemos que las niñas jueguen con reproducciones en miniatura de todo aquello que corresponde al cuidado hacia los demás (muñecos bebés, tareas domésticas, cocina y compra, etc.) y juego tranquilo o que fomenta la psicomotricidad fina (manualidades, colorear, costura), mientras a los niños les proponemos juegos que requieren acción constante (coches, motos, súper-héroes) y juegos de psicomotricidad gruesa (construcciones, actividades mecánicas).

Y ya si nos fijamos en los disfraces veremos el tópico de princesas o enfermeras para niñas y héroes u oficios de acción (bomberos o policias) para niños.

¿Pero quién dicta qué juguete es apto para niños o niñas? De nuevos nuestra cultura adquirida, que sin darnos cuenta perpetuamos en el juego de nuestros hijos e hijas, condicionando ya desde peques su libertad real de elección, porqué si a una niña siempre le regalan muñecas y a su primo juegos de mecánico, el día de mañana tendrá asumido que lo normal es que las mujeres cuidemos bebés y los hombres arreglen lo que se estropea.

¿Y si en vez de hacer eso les ponemos al alcance ambos tipos de juego tanto a los niños como a las niñas y dejamos que escojan? Igual descubrimos que el niño también cuida del muñeco bebé porqué imitando a su mamá que es quién le canta para dormir o a su papá cuando le baña cada tarde. O que la niña sabe usar un destornillador porqué se fija en papá montando los muebles de Ikea o en mamá cambiando un enchufe.

Tenemos que recordar que las criaturas aprenden imitando, por lo que debemos dejarles que imiten las acciones de todos los de alrededor, sean o no de su mismo sexo. "Los juguetes sirven para aprender, ayudando a las criaturas a desarrollar sus capacidades, su manera de ser y de vivir".

En el tema del juego me gustaría trasladaros algunos comentarios que hace Núria Solsona en el libro y que me han parecido sumamente importantes:
  • Hacia los tres años ya se han adquirido los hábitos de género y la jerarquía entre ellos.
  • A partir de los cuatro o cinco años, los roles discriminatorios ya se han interiorizado y se reflejan en la elección que niñas y niños hacen del tipo de juego, juguetes, ropa y cuentos.
  • El problema no reside en pensar en que niños y niñas son diferentes, sino en atribuir un valor inferior a todo lo que está vinculado a las niñas o al mundo femenino.
  • Se debe cambiar la cultura de la competición y la violencia.
No debemos olvidarnos de que la escuela tiene un papel muy importante en la coeducación, y se les pueden plantear aspectos como que el espacio central del patio no sea siempre para jugar a fútbol, o que se dedique parte del espacio de patio a cocinitas, huerto o "juegos" que necesiten un cuidado.

Más allá de todo ésto, habría que tener presente que si ponemos en práctica la coeducación nuestras hijas no se sentirán obligadas a ponerse siempre al servicio de los demás y les daremos a nuestros hijos la capacidad de expresar su sentido del cuidado hacia el resto de personas, con lo que conseguiremos que niños y niñas tengan en un futuro relaciones afectivas más sanas y sinceras. "Ambos géneros valoraran la solidaridad activa, el respeto y la colaboración en el trabajo de cuidado, además de ayudar a desaprender la violencia adquirida".

Como veis, el término coeducación dista mucho de la primera definición que hemos encontrado en el diccionario y da para reflexionar sobre cómo actuamos sin siquiera darnos cuenta y aprender a ser más conscientes de nuestra forma de pensar, hablar y actuar para poder evolucionar y generar un verdadero cambio.